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La industria brasileña de productos médico-hospitalarios tendrá
la oportunidad de mostrar su grado de innovación y de colocarse como player
en el mercado mundial durante el 36th World Hospital Congress, que se realizará
en la ciudad de Rio de Janeiro entre los días 10 y 12 de noviembre. La
afirmación es del presidente de la Asociación de la Industria Médico-Odontológica
(ABIMO), Franco Pallamolla.
Para el presidente de la Abimo, que es patrocinadora Platinum del 36th World
Hospital Congress, el simple hecho que Brasil sea la sede de un evento de este
porte ya representa el éxito brasileño en el escenario internacional.
Según el Sr. Pallamolla, esta será “una oportunidad sin igual
para que la industria brasileña presente el nivel de avance tecnológico
que ha alcanzado”.
El reciente anuncio del presidente norteamericano, Barack Obama, que quiere
llevar el sistema de salud de los Estados Unidos al modelo universal, como ya
se hace en Brasil, también representa una oportunidad de demostrar los
avanzos de la gestión brasileña. “Nosotros tenemos defectos,
pero también tenemos virtudes y una larga experiencia en el sistema de
salud universal que, a pesar de ser complejo – reuniendo atención
pública y privada -, funciona. Podemos apuntar cuales son las mejores alternativas
para este modelo”, afirmó el Dr. Pallamolla.
Además, hay una expectativa mundial para ver cual será el impacto
y la profundidad de la actual crisis financiera. Según Franco Pallamolla,
no existe ningún indicador que asegure alguna desaceleración de
la economía brasileña. Aún así, el mercado está
tomando medidas preventivas, como contener el capital.
“Existe una aprehensión natural sobre si la crisis va o no se
profundizar. En un escenario de crisis aguda, las situaciones involucran una presión
mayor. En el caso de la salud, por ejemplo, con un aumento de desempleo, tendremos
un desplazamiento en la demanda, ya que menos personas podrán hacer frente
a sus planos de salud y recorrerán al SUS (Sistema Único de Salud)
para que las atiendan. Este desplazamiento puede generar un desequilibrio en las
cuentas”, afirmó Pallamolla, resaltando, sin embargo, que no hay
indicativo que la contaminación de la crisis mundial alcance al Brasil
de esta forma.
En realidad, según Pallamolla, el momento económico favorece
a la industria brasileña, que está en lo que se llama una situación
“disruptiva”, esto es, no está en el ápice de la pirámide
tecnológica, pero tiene un nivel satisfactorio. “La tecnología
empleada en Brasil atiende a la demanda en 90%, lo que es un porcentaje más
que satisfactorio”, dice. En lo que se refiere al impacto del costo de esta
tecnología, la relación costo x beneficio es “saludable”
y “equilibrada”, tratándose de un sistema de salud que tiene
escasos recursos.
“Con la crisis, podemos esperar la vuelta de la discusión del
grado de innovación y adopción tecnológica”, afirmó.
Según el presidente de la ABIMO, el límite de recursos define la
velocidad con que se incorporan y se desarrollan nuevas tecnologías. “En
el SUS, aprendemos a perseguir la demanda a un costo compatible con la realidad
y creo que esta será la gran tarjeta de visita de Brasil para los demás
países que estarán presentes en el 36th World Hospital Congress:
tenemos un buen bagaje tecnológico, con costo saludable. Este binomio deberá
interesar”, resaltó.
En lo que se refiere al tema “La Salud en la Era del Conocimiento”,
Pallamolla resaltó que, antiguamente, el conocimiento estaba con el médico,
pero, hoy día, la Internet permite que el paciente lea y se informe sobre
todos los tratamientos y tecnologías disponibles en materia de salud. “Este
acceso a la información provoca un efecto dominó, una vez que el
paciente informado cuestiona el tratamiento y los métodos utilizados y
los profesionales de la salud, a su vez, presionan el sistema para buscar una
respuesta, que va a culminar en nuevas tecnologías”, argumentó
Pallamolla.
La adopción de las nuevas tecnologías y los nuevos conocimientos
están resultando en el aumento del tempo de vida, lo que ya se refleja
en el Índice de Desarrollo Humano (IDH), que ha crecido. Esa constatación
trae a la superficie la discusión sobre la longevidad. “Con el acceso
a la información, las personas presionan por la adopción de tecnologías
que garantizan la prolongación de la vida y acaban presionando por la inserción
de tecnologías que todavía no fueron validadas. Nosotros, de la
salud, necesitamos aprender a lidiar con esto, porque es un contra-sentido pensar
en censurar el acceso a la información”, argumentó el presidente
de la ABIMO, resaltando, todavía, que es necesario tratar de la cuestión,
tomando en consideración la importancia de las validaciones. “Esta
es una discusión cada vez mayor, profunda e importante. Es preciso buscar
el resultado de esta ecuación para validar la tecnología”,
dice. |